El término autista fue acuñado por Bleuler en 1919 para describir el aislamiento social de los adultos con esquizofrenia y proviene del griego autos que significa uno mismo.
La respuesta esperada a la
pregunta de ¿Qué es el autismo? Es más complicada de lo que se puede pensar, ya
que no existe una respuesta específica, aceptable y compartida a esto, más bien
cada una de las respuestas que se pueden ofrecer gira en torno al enfoque que
se dé a la pregunta.
En la actualidad el autismo
se describe como un síndrome complejo, con múltiples causas y manifestaciones,
que agrupa una amplia colección de síntomas raros de observar. Por ello su
definición debe de hacer frente, de manera específica, al estudio de su
sintomatología para poder recoger toda su variabilidad espectral (Álvarez,
2007) (López, Rivas y Taboada, 2009)
En el ámbito de la Psicología
Cognitiva se concluye que el autismo es un trastorno del desarrollo que impide
llevar con éxito las actividades que requieren el uso de una Teoría de la
mente. Desde el enfoque cognitivo la Teoría de la Mente es un modelo
explicativo del autismo, el cual afirma que es consecuencia de un déficit en la
capacidad de atribuir estados mentales a los otros y así diferenciarlos de los
estados mentales propios (Gómez, 2010)
Cabe mencionar que a pesar
de que no existen criterios uniformes del tema, existen tres niveles que
debemos contemplar para poder estudiar el autismo:
·
- Biológico.
Contempla daño cerebral en
niños autistas, lo cual les provoca epilepsia en muchos de los casos, además de
la incidencia del acompañamiento de retraso mental.
Destaca que la presencia
del autismo es mayor en hombres que en mujeres.
·
- Cognitivo.
Contempla una triada de
alteraciones que constituyen hoy en día una base para el diagnóstico del
autismo y la forman los problemas de:
1. Comunicación.
2. Socialización.
3. Imaginación.
- Conductual.
De los tres aspectos
principales desde los que se puede estudiar el autismo, tal vez el último de
éstos sea el más conocido, ya que actualmente es gracias a éste aspecto, al que
podemos empezar a darnos cuenta de las características de un niño autista.
Entre los síntomas más
comunes están los siguientes:
Ø Incapacidad de manifestar habilidades sociales normales
Ø Alteraciones en la comunicación (puede no hablar o casi no hacerlo, presenta ecolalia, puede hablar frases sin sentido)
Ø Poca o nula comprensión de conceptos abstractos o gestos simbólicos
Ø Puede no controlar el tono de su voz
Ø No pueden sostener la mirada con alguien
Ø Tienen una fuerte necesidad de permanecer sin cambio, éste les provoca alteraciones
Ø Utilizan los objetos de forma poco usual (los dejan caer, los acomodan siempre según su orden)
Ø Se respuesta a estímulos sensoriales suele ser extrema o nula
Ø Pueden tener miedo a los ruidos domésticos (lavadoras, licuadoras, aspiradoras)
Finalmente, es importante mencionar que el autismo se puede manifestar de diferentes maneras de acuerdo a las características específicas de la persona, (edad, capacidad intelectual, etc.) a ésta gama de manifestaciones se le conoce como espectro del autismo y abarca de grados leves hasta graves; por ejemplo, el Síndrome de Asperger que se refiere a las personas autistas con un desarrollo prácticamente normal.
BIBLIOGRAFÍA
Gómez
Echeverry, I. (2010). Ciencia Cognitiva, Teoría de la Mente y autismo. Pensamiento
Psicológico, 8(15) 113-123. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=80115648010
Happé, F. (1998) Introducción
al autismo. Madrid: Psicología y Educación, Alianza Editorial
López Gómez, S., Rivas
Torres, R. M. & Taboada Ares, E. M. (2009). Revisiones sobre el autismo. Revista
Latinoamericana de Psicología, 41(3) 555-570. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=8051192901
Powers, M. (2004) Niños
autistas. México: Editorial Trillas



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